25 September 2018 01:48 AM

Consolidando los cimientos democráticos de Egipto: 2019, el Año de la Educación

Thursday، 16 August 2018 - 02:48 PM

La educación es el alma de la democracia. La existencia de una relación directa entre democracia y educación es una realidad asentada. Numerosos estudios han subrayado que la educación es la precondición única y más esencial para una democracia operativa, estable y sostenible. Un estudio titulado “¿Por qué necesita la democracia a la educación?” de los investigadores de la Universidad de Harvard ha señalado que “en diferentes países, la educación y la democracia han estado altamente ligados. La escolarización enseña a la gente interactuar con los demás y eleva los beneficios de la participación cívica incluyendo la votación y la organización”. Pero no se trata de cualquier tipo de educación, tal como indica el Carnegie Middle East Center en un estudio del 2011, la educación que podría llevar a unos fundamentos democráticos sólidos es la que inculca claramente a los niños “qué significa ser ciudadanos que aprenden cómo pensar, reclamar, producir un conocimiento, debatir e innovar en lugar de esperar que sea el estado quien les enseña cómo pensar y cómo comportarse”. El presente artículo argumenta que este último tipo de educación es precisamente el que se aspira a generalizar actualmente en Egipto.

Efectivamente, sin un sistema de educación correcto, los ciudadanos no sólo pierden su libertad de elegir qué y quién realmente quieren sino también su capacidad de convertirse en líderes del futuro en una institución democrática digna. El presidente americano, Franklin Delano Roosevelt, tenía razón en enfatizar que “una democracia exitosa se basa en gran medida en las habilidades y la inteligencia de su pueblo”.

Mientras que la democracia se ha probado indudablemente como la mejor forma de gobernar, uno tiene que ser muy cauteloso a la hora de introducir una reforma democrática desordenada. La pregunta no es tanto si se la implementa como una forma de gobierno o no, sino más bien sobre  cómo garantizarla, mantenerla y asegurarse de que sea aprovechada por los mal intencionados.

Fortificando la democracia

Es importante clarificar aquí que este artículo no respalda la afirmación de que “el pueblo egipcio no está preparado para la democracia”. Al revés, Egipto ya está dando pasos serios hacia la construcción de una sociedad democrática. Lo que el presente artículo aspira a remarcar es que el establecimiento de una educación correcta es la única y más importante fortificación contra los abusadores y los aprovechadores de la democracia. Es en este contexto que el presidente Abdelfatah Al Sisi ha anunciado que el 2019 sería “el Año de la Educación” durante la participación en la VI Conferencia Anual de la Juventud en el pasado julio. La conferencia, que ha contado con la asistencia de más de 3000 estudiantes y funcionarios, ha enviado un claro mensaje: hay actualmente un intento sin precedentes para cimentar la democracia en la sociedad egipcia a través de la educación.

La declaración del presidente viene a culminar muchas otras iniciativas que Egipto va aplicando rigurosamente a lo largo de los últimos cuatro años para desarrollar y capacitar a su joven población. La orientación actual de poner a punto el sistema educativo del país, de celebrar regularmente conferencias con los representantes de los jóvenes, de crear la mayor biblioteca digital de libre acceso en el mundo (Banco Egipcio del Conocimiento), y de crear el Programa Presidencial de Liderazgo es un ejemplo irrefutable de la determinación del gobierno de dar a la educación la máxima prioridad en la agenda del desarrollo. Es de mencionar aquí las diferentes iniciativas adoptadas a nivel económico y financiero para tratar el empleo juvenil y de convertir a Egipto en un centro regional de empresas emergentes. 

Estas notables iniciativas, que cuentan con el respaldo del actual liderazgo político, no son sólo palabras brillantes sobre el papel. Ya se les ha asignado los recursos financieros necesarios para ser una realidad. Por ejemplo, en abril del 2018, Egipto ha obtenido un crédito de 500 dólares estadounidenses del Banco Mundial para reformar su sistema educativo. Esto no sólo asegura la materialización del ambicioso programa de reforma educativa sino que también denota la credibilidad con que cuenta el programa en la mirada de los socios internacionales de Egipto.

Puesta a punto de la educación

Si echamos una mirada profunda al programa de reforma educativa que se va a implementar en septiembre de 2018 a nivel de la educación preescolar y la primara y que está inspirado de los sistemas aplicados en Japón y Alemania, podemos notar lo avanzado y pragmático que es. Por ejemplo, vemos que no habrá exámenes del primer curso hasta el cuarto de primaria sustituyéndolos por premios y reconocimientos a los sobresalientes.

Además, los que están en los cursos superiores serán evaluados ahora a través de exámenes de libros abiertos que valoren su comprensión más que su memorización de las asignaturas. Vemos entonces un interés focalizado por desmantelar la concentración anterior sobre la memorización que fue la plaga del sistema escolar del país a lo largo de décadas. En cambio, el foco será ahora sobre el pensamiento crítico e innovador, sobre la investigación científica y el emprendimiento, sobre las destrezas digitales y tecnológicas, sobre un sistema avanzado e inteligente de evaluación, sobre los principios de la libertad individual y sobre la capacitación de los alumnos para convertirse en influyentes políticos y economistas en la sociedad.

Un particular énfasis se dará a la asignatura de la ciudadanía permitiendo a los alumnos conocer, a través de las simulaciones, sus derechos como votantes sino como líderes potenciales de la sociedad. Los jóvenes egipcios están ahora preparados para aprender los principios fundamentales del buen gobierno egipcio. Tal como los describió sucintamente el ministro de Educación, Tarek Shawki, los objetivos del nuevo sistema de educación serán “conocer, trabajar, vivir y ser” mientras que los currículos de la educación primara girarán en torno a “quién soy yo”.

En el mismo contexto, el Programa Presidencial de Liderazgo está funcionando a pleno gas para entrenar a brillantes líderes egipcios jóvenes. Aquí hay que dejar claro que no se trata de un partido político. A los participantes no se les adoctrina para seguir un concreto conjunto de creencias o para adherirse a una corriente política; en cambio se les forma sobre las virtudes del empirismo, de la lealtad a la nación y al país, y para ser profesionales. Cabe mencionar aquí también la decisión de Al Sisi de establecer la Academia Nacional Egipcia para la Juventud para formar a los potenciales líderes sobre los temas del buen gobierno.

La academia sigue el modelo de la prestigiosa Escuela Nacional de la Administración en Francia  y ha sido elogiada por D, Patrick Gérard, que ha visitado a Egipto a los principios de 2018 y ha expresado su admiración por la idea de la academia para formar a grupos e individuos.

Esta no es el único ejemplo de la cooperación internacional y de su implicación en el desarrollo de la nueva infraestructura educativa de Egipto. Otro ejemplo es la tendencia de establecer un número de colegios egipcio-japoneses basadas en el modelo de “la educación de todo el niño” o Tokkatsu, que servirá a lo largo del currículo egipcio para inculcar a los estudiantes una estabilidad emocional, valores, actitudes, destrezas sociales de modo que les permitirá organizarse y destacarse en el complejo mundo multicultural de hoy en día. Ya hay unos 100 mil profesores recibiendo formación sobre este nuevo sistema.

En general, el mundo necesita prestar atención al esfuerzo realizado por Egipto para reforzar la democracia y plantar las semillas de los principios liberales que la sustentan en la sociedad egipcia. Egipto ha tomado pasos encomiables para erradicar el terrorismo, intelectualmente y militarmente, así como duras medidas, aunque necesarias, para la reforma económica. Ha reforzado el Consejo Nacional para los Derechos Humanos y el Consejo Nacional de la Mujer convirtiéndoles como modelos para otros países en transición  en la región. Se están tomando medidas represivas contra la corrupción tal como lo demuestran los esfuerzos incansables de la Autoridad de Supervisión Administrativa. Por último, pero no menos importante, abordamos el intrincado tema de la reforma educativa pavimentando así el camino hacia un futuro próspero y democrático. Estos esfuerzos deben ser reconocidos y apreciados por parte de los socios internacionales  de Egipto que tienen que seguir apoyando su periplo de desarrollo.

Artículo traducido del inglés del blog del Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio

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