20 February 2020 12:37 PM

SIS a HRW: sus informes son sesgados, politizados y no profesionales

Monday، 15 October 2018 - 02:54 PM

Human Rights Watch publicó, el 11/10/2018, un informe sobre la presunta tortura de un ciudadano de doble nacionalidad estadounidense egipcio llamado Khaled Hassan presentando denuncias de tortura y desaparición forzada. Aparte de las múltiples inexactitudes del informe, éste no menciona, deliberadamente, los hechos en su totalidad, ignorando la presentación completa del proceso de diálogo bilateral sobre el caso del acusado, Khaled Hasan, entre el SIS y HRW, ya sea por correo electrónico o largas llamadas telefónicas. A pesar de que SIS desmintió profesionalmente los informes anteriores de HRW sobre las denuncias de tortura dentro de las prisiones egipcias y respondió a las compunciones de HRW en un esfuerzo por fomentar la confianza mutua; HRW siguió deformando la realidad mediante la publicación de informes que presentan las opiniones de una sola parte obviando completamente la información que proporciona la otra parte y sin documentar sus alegaciones violando con ello las normas profesionales de la preparación y publicación de informes y cuestionado nuestra confianza en HRW en profunda duda .


El desarrollo de acontecimientos sobre este tema
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Primero: Intercambio de correspondencia

 
- HRW envió un correo electrónico a SIS el 23/9/2018 sobre el caso del acusado Khaled Hassan pidiendo aclaraciones de algunas dudas relacionadas con las denuncias de su desaparición forzada y tortura. La organización añadió lo que aparecía una advertencia que la respuesta debería ser mandada  dentro de 2 días.


- El mismo día, un miembro del equipo de Egipto de HRW hizo una llamada telefónica a SIS para discutir algunos problemas relacionados con la situación
.


 - Basándose en esto, HRW envió un segundo correo electrónico el 25/9/2018 que contiene algunos detalles que contradicen su primera carta, y repitió la misma advertencia de que debe recibir una respuesta el mismo día
.


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En una conversación telefónica el mismo día con la organización, SIS preguntó sobre el contenido de las dos cartas, incluyendo las circunstancias del interrogatorio del acusado, "Khaled Hassan", por el FBI de los Estados Unidos, y pidió a la organización que presente la información disponible sobre "Hassan", pero HRW ignoró por completo esta solicitud. En esta llamada telefónica, el funcionario de HRW fue informado del rechazo de las autoridades egipcias de las "advertencias"  y los cortos períodos para responder a cualquier pregunta, lo que llevó a la prolongación del marco de tiempo dado a otra semana .


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 A pesar de que SIS envió una respuesta detallada por escrito, HRW publicó su informe sobre el caso de "Khaled Hassan", ignorándolo por completo y utilizando algunas palabras fuera de su contexto de nuestra respuesta, lo que sugiere que SIS no cooperó completamente. Esto se considera una clara indicación de la falta de credibilidad y profesionalidad en la presentación de hechos.


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La organización envió un correo electrónico horas después de publicar su informe, que incluía lo siguiente: "Hemos publicado nuestro informe sobre la situación del ciudadano Khaled Hassan ayer y dedicamos un amplio espacio para revisar su respuesta dentro del mismo informe. También publicamos su respuesta completa en una página separada para aquellos que desean verla". Esto contradice totalmente la realidad de los hechos, e incluso tiene objetivos prejuiciosos, como se aclarará más adelante .


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El informe afirma que "el Servicio de Información del Estado, que supervisa a los corresponsales extranjeros, en su respuesta por escrito a Human Rights Watch, negó que Hassan haya sido torturado o desaparecido por la fuerza". Esto es contrario al texto completo de la respuesta de SIS .


Segundo: la respuesta escrita del SIS.

Antes de publicar el último informe el 11/10/2018, SIS preparó una respuesta escrita a Amr Magdy, un miembro del equipo de Egipto en Human Rights Watch, el 2 de octubre de 2018, que decía:

En el marco de la comunicación y la respuesta a su consulta sobre algunos de los puntos mencionados en su carta sobre el caso del ciudadano estadounidense Khaled Ibrahim Ismail Hassan, nos gustaría aclarar algunos de los hechos relevantes:


 1- No hay evidencia concluyente para probar la información contenida en su carta sobre la detención de Khaled Ibrahim Ismail Hassan entre el 8 de enero y el 3 de mayo por la Agencia de Seguridad Nacional, lo que requiere- como se sabe- que estas acusaciones serias deben estar respaldadas por evidencias que demuestran su sinceridad
.


 2- En su primera carta (23/9/2018), declaró que Khaled pasó el período del 8 de enero al 3 de mayo entre las dos sedes de la Agencia de Seguridad Nacional: en Al Mamoura en Alejandría y luego en Lazoughly, El Cairo. En su segunda carta (25/9/2018), se informó que Khaled pasó ocho días en la sede de la Seguridad Nacional en Smouha, luego un mes o más en la sede de la Seguridad Nacional en Abbasia en El Cairo y después regresó a Smouha.

3- Khaled Ibrahim Ismail Hassan ha estado bajo custodia preventiva en el Caso Militar 137/2018 en el norte de El Cairo, conocido como Wilayet Sina'a, que se encuentra todavía bajo investigación en la Fiscalía Militar. Está acusado de pertenecer a la organización terrorista Wilayet Sina'a, afiliada al grupo terrorista del Estado Islámico que lleva a cabo ataques bárbaros y sistemáticos contra funcionarios estatales, turistas extranjeros y lugares de culto en múltiples ocasiones que han provocado la muerte de cientos de civiles que se suman a los repetidos ataques terroristas contra instalaciones militares y de seguridad, miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía. Esto pone a todos los miembros de esta organización bajo jurisdicción militar de conformidad con el artículo 204 de la Constitución egipcia.

4- La primera sentencia de la fiscalía militar de poner a Kahled en prisión preventiva fue el 3 de mayo de 2018 por un caso de terrorismo, lo que constituye un trámite legal que no infringe ninguna ley egipcia.

5- Dña. Sofa Odoneil, vicecónsul de EEUU en El Cairo, visitó a Khaled por primera vez en compañía de un tal Khaled Ibrahim Darwish el 3 de septiembre de 2018. Éste fue una de las tres visitas que hicieron los responsables de la embajada estadounidense al acusado.

6- Asistieron al interrogatorio de Khaled, desde la fecha de su detención, 3 abogados que son Ahmed Nasr Al-Malah, Hanaa Abdel-Latif, Engy Hassan. Asimismo, asistieron a Khaled durante su interrogación por parte la fiscalía para evaluar la renovación de su detención el 23 de septiembre de 2018, otros tres abogados son: Sameh Al-Namr, Ahmed Hasanein y Sayed Aboul Maati.

7- Con respecto a la pretensión de haber sufrido tortura, ninguno de los abogados antes mencionados ha denunciado la misma. Tampoco Khaled ni nadie de los suyos ha pedido que sea examinado por la medicina forense para probar las presuntas torturas. Los responsables de la embajada estadounidense que han visitado a Khaled tampoco han notado los efectos de la tortura ya que a juzgar por lo que sabemos ninguna autoridad oficial estadounidense ha contactado las autoridades egipcias competentes para estudiar similares acusaciones.

8- En cuanto a la situación de la esposa del acusado Khaled (que tiene nacionalidad peruana) y su deportación de Egipto, las dos cartas mencionadas en el informe no aclaran las razones de la repatriación a pesar de que cuenta con una residencia válida hasta 2020. La esposa no ha contactado las autoridades egipcias a pesar de que la ley egipcia garantiza a los ciudadanos egipcios recurrir a la justicia en caso de sean perjudicados por una decisión administrativa. Este es un derecho extrapolable a los extranjeros residentes en el territorio egipcio, esto significa que tanto los egipcios como los extranjeros gozan de igual forma de la capacidad de acudir a las autoridades competentes dentro del país en caso de ser víctima de una decisión administrativa injusta. El dejar de usar este derecho significa la renuncia voluntaria al mismo y la desconsideración de las leyes internacionales que permite a los extranjeros agotar los trámites de enjuiciamiento en el estado en el que se encuentran en caso de sufrir algún daño.


9- Según la primera carta, la esposa de Khaled ha abandonado Egipto a las pocas horas de su desaparición tras la invasión de su casa mientras que según la segunda carta, la esposa ha sido repatriada el 24 de enero, esto quiere decir que hay una diferencia temporal ambigua e injustificable de 16 días.


10. La primera carta no aclara la identidad de la persona que trabajaba como conductor de una limusina y que ha viajado a Siria ni cuál era su relación con Khaled a pesar de mencionar de que éste fue preguntado sobre el citado conductor por parte del FBI en diciembre de 2017, antes de su viaje a Egipto.”


Tercer: Refutación de pretensiones:

- El informe de Human Rights, publicado el jueves 11 de octubre de 2018, está repleto de errores y contradicciones a los criterios internacionales que guían la preparación de este tipo de informes tales como: evitar el recurso a fuentes totalmente desconocidas, presentar la realidad sin manipulación ni disminución citando todos los detalles posibles, guardar la objetividad que requiere presentar todas las opiniones y los hechos de diferentes fuentes incluyendo la versión oficial y evitar los juicios personales.

- Estos criterios han sido ignorados en el informe de la citada organización titulado “Egipto: testimonio sobre una presunta tortura en el marco de una desaparición forzosa” donde habla de una presunta desaparición forzosa del ciudadano de doble nacionalidad egipcio estadounidense, Khaled Hasan, ya que:


1-El informe se ha basado a una serie de fuentes que ha presentado de forma imprecisa. Por ejemplo ha clasificado a su fuente, Mohamed Soltan, como un defensor de los derechos humanos y un ex prisionero, lo que a primera vista, presta cierta credibilidad al informe. Sin embargo, se ha ignorado los otros calificativos de la fuente: es un afiliado a una organización terrorista y es hijo del dirigente de los hermanos musulmanes, Salah Sultan, sentenciado de cadena perpetua en el Caso de Centro de Operaciones de Rabaa y que guarda clara enemistad al régimen egipcio de modo que citarlo en este contexto es una inserción de aspectos políticos en temas legales y de derechos. Por otro lado, el informe se ha basado en la versión de la presunta tortura sobre quienes ha llamado “expertos forenses independientes” sin determinar precisamente sus identidades, los organismos a los que pertenecen y sus trasfondos políticos. Cabría preguntarse en este sentido sobre cómo y cuándo han visto estos expertos a Khaled, si pertenecen a HRW y cuáles son sus nacionalidades.


2- En cuanto a las fotos y los vídeos de la presunta tortura de Khaled Hasan que la organización dice haberlos visto, suscitan varias dudas: ¿Cuáles son las fuentes del material mencionado en el informe? ¿Hasta qué punto son veraces? ¿Cómo se puede fiar de su credibilidad sin presentarlos a los organismos competentes de investigación?


3- El informe ha ignorado la respuesta enviada por el Servicio de Información del Estado a sus dos misivas con fecha del 23 y 25 de septiembre y se ha conformado con comentar los párrafos que respaldan su versión contradiciendo las normas éticas de presentar la realidad completa ya que la contestación del citado Servicio respondió a todas las preguntas sobre el acusado Khaled Hassan. 


4- Cabe mencionar que Khaled Hasan se enfrenta a acusaciones de pertenencia a la Organización de Waleyat Sinai que forma parte de Daesh. Es digno de recordar aquí que el terrorismo constituye una amenaza real no sólo a la paz, la seguridad y el desarrollo sino a todos los derechos humanos básicos ya que viola uno de sus más básicos principios: el derecho a la vida, que la Declaración Internacional de Derechos Humanos ha afirmado en su tercero artículo que “Todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona”. La citada organización ha cometido numerosos crímenes terrorista en el norte de Sinaí desde el año 2013, a saber: asesinar a 311 creyentes mientras rezaban en la mezquita de Rawda en el norte del Sinaí, asesinar a 3 jueves en mayo de 2015, derrocar al avión ruso y matar a todos sus 224 pasajeros en octubre 2015, secuestrar y asesinar civiles tras acusarles de cooperar con las autoridades legales del país, explosionar a varias iglesias en El Cairo, Alejandría y Tanta dejando a cientos de muertes y heridos entre el 2016 y el 2017. Aterrorizar a los civiles cristianos, sabotear las propiedades cristianas en el norte de Sinaí para obligar a desplazarse forzosamente. Asimismo, la citada organización ha asestado varios ataques terroristas a las fuerzas armadas egipcias y los edificios militares y de policía provocando cientos de muertes y heridos entre los soldados y los agentes de policía.


5- Con respecto a la cuestión del enjuiciamiento de civiles por tribunales militares, de conformidad con el artículo 204 de la Constitución egipcia, la autoridad judicial militar es exclusivamente competente para juzgar todos los delitos relacionados con las fuerzas armadas, sus oficiales y su personal y lo que corresponde a la jurisdicción militar. Los casos de procesamiento de civiles por tribunales militares son una excepción, y no son una regla común, y están controlados por la Constitución y la ley. El artículo 204 de la Constitución define los casos que permiten el enjuiciamiento de civiles ante tribunales militares, y el caso de Khaled Hassan entra en su jurisdicción. En Egipto, como en todos los demás países del mundo, las personas son la principal fuente de la legitimidad. La constitución actual fue aprobada por casi 20 millones de votantes mediante un referéndum libre y justo en enero de 2014, observado por varias organizaciones internacionales de derechos humanos independientes, árabes y egipcias, por lo que es inútil cuestionar la legitimidad del artículo constitucional. Decir que el derecho internacional ha prohibido categóricamente el juicio de civiles ante tribunales militares es simplemente una interpretación del derecho internacional sobre derechos humanos y no es un hecho. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) no prohibió categóricamente el procesamiento de civiles ante los tribunales militares, y el informe de 2014 del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Protección de los Derechos Humanos mientras combatía el terrorismo declaró que el PIDCP no prohibía el enjuiciamiento de civiles ante tribunales militares en casos de terrorismo. Además, la autoridad judicial militar egipcio está constitucionalmente obligado a proporcionar todas las garantías de justicia al acusado de la misma manera que lo hace el poder judicial civil, incluido el derecho a apelar las sentencias dictadas.


6- Hay una paradoja en el informe sobre la presunta tortura del acusado Khaled Hassan, ya que la norma es que cuando existe una sospecha de tortura, el acusado recurre al procedimiento legal específico sobre el asunto, que implica un examen por parte de la medicina forense egipcia, lo que nunca sucedió, y la razón mencionada en el informe es ilógica y poco convincente. ¿Cómo pueden, el acusado y sus abogados, escuchar el consejo de otros presos de no emprender acciones legales contra una presunta tortura a pesar de que podría anular todos los cargos que se le imputa, en caso de que quede probado? La decisión del acusado de no disfrutar de su derecho legal de solicitar un examen por parte de la autoridad de medicina forense es su responsabilidad y no la responsabilidad de las autoridades egipcias. Los tribunales egipcios conocieron casos similares en que los líderes de los HHMM: Essam El-Erian y Mohamed El-Beltagy, hicieron denuncias de abusos sexuales cometidos contra ellos y los remitieron a las autoridades forenses que tras la verificación resulta que la acusación es falsa.


7- El informe menciona deliberadamente ciertos términos que ya no se utilizan en el sistema legal egipcio, como el término "detención (administrativa)", es incorrecto y ya no existe en la ley egipcia, y fue prohibido por el Tribunal Constitucional Supremo desde 2011. Esto conlleva múltiples significados, entre ellos la falta de conocimiento de los desarrollos constitucionales que tuvieron lugar en Egipto, y el uso de términos de manera exagerada para crear cierto grado de simpatía pública con tales casos, y condenar injustamente a las autoridades egipcias.


8- El informe careció de precisión en la presentación de ciertos acontecimientos. Afirma que las autoridades egipcias fueron los que le pidieron a la esposa de Khaled que abandonara el país, mientras que la primera carta enviada al SIS, el 23/9/2018 decía que las personas que asaltaron la casa fueron los que exigieron su salida. El informe tampoco especificó la identidad de estas autoridades, si HRW conoce su identidad por qué no la identifica públicamente, o bien el uso del término (autoridades) es solo para generalizar y desinformar. HRW ha vuelto a cometer los mismos errores que siempre hace en la gran mayoría de sus informes anteriores sobre Egipto, basándose en el testimonio oral de esa mujer sin proporcionar evidencia de la validez de sus acusaciones ante las agencias de seguridad egipcias. En cualquier caso, las autoridades egipcias tienen derecho a repatriar a cualquier extranjero en territorio egipcio de conformidad con el derecho internacional y las leyes locales que rigen este asunto. Egipto es un estado soberano y regula los asuntos de los extranjeros que residen en su territorio de acuerdo con los requisitos de su seguridad nacional dentro del marco legal permitido. Esta mujer podría haber apoderado a un abogado para presentar en su nombre una petición ante la justicia judicial administrativa en Egipto, lo que no hizo sin explicar sus razones.


9- El informe de HRW alega que tiene pruebas "muy sólidas" de que Khaled Hassan ha sido víctima de desaparición forzada por cuatro meses, por medio de publicar una foto y un papel escrito a mano de una supuesta solicitud de su familia a las autoridades el 15 de febrero del mismo año, sobre la situación de su detención. Esto plantea la cuestión de si existe tal evidencia, ¿Por qué no ha sido sometido a las autoridades competentes para investigarle? ¿Es legítima y creíble esta evidencia? ¿Quién determina la credibilidad en tales asuntos? O se trata únicamente de alegaciones de carácter general.


10- Para resolver este asunto, una vez por todas, a través de los canales legales competentes, el SIS solicita a HRW que presente un informe oficial al Fiscal General de Egipto para tomar acciones legales contra estas denuncias de acuerdo con las pruebas aportadas. La fiscalía general - de acuerdo con la ley egipcia- no actuará por su propia cuenta sin la presentación de un informe oficial que contiene todos los elementos de prueba necesarios. La fiscalía general, de conformidad con su mandato jurídico, realiza inspecciones periódicas de los centros de encarcelamiento y las prisiones. La supuesta existencia de centros de detención bajo la jurisdicción de la Agencia de Seguridad Nacional es incorrecta, porque es simplemente contra la ley, y los que alegan lo contrario deben presentar a la fiscalía general sus pruebas para evaluar su credibilidad.


11- El informe no abordó la relación entre el acusado Khaled Hassan y el conductor que conoció en Nueva York que se dice que fue a Siria. Khaled fue interrogado extraoficialmente por el FBI, sobre este conductor, en diciembre de 2017 antes de viajar a Egipto. Le pedimos a HRW que revela la identidad de esta persona, y si tenía una estrecha relación con Khaled, la posibilidad de poder tener vínculos con grupos terroristas en Siria y si esto tiene algo que ver con el caso en el que Khaled Hassan está acusado en Egipto. Obtener dicha información de las agencias de seguridad de EEUU puede aclarar la verdadera imagen del acusado.

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