18 June 2019 07:40 PM

Palabra del Presidente en la Asamblea General de Naciones Unidas

Thursday، 25 September 2014 - 12:00 AM

Presidente

Señor Presidente,

"Me complace en primer lugar manifestarle a usted y a su país hermano mis sinceras felicitaciones por haber asumido la Presidencia de la Asamblea General de la ONU en este periodo, confirmando nuestra confianza en su sabia dirección de sus trabajos y nuestro apoyo a usted para cumplir con sus tareas. Aprovecho la ocasión para  rendir homenaje a su antecesor por sus destacados esfuerzos a lo largo del anterior período de sesiones. Asimismo, reiteramos nuestro pleno apoyo a sus esfuerzos para cumplir con los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.

Sus Majestades, Sus Excelencias y Sus Altezas,

Señoras y Señores,

Estoy hoy ante ustedes como uno de los ciudadanos de Egipto, cuna de las civilizaciones humanas, transmitiendo a priori mis saludos a los egipcios llegados de todos los Estados Unidos y al gran pueblo egipcio que ha creado dos veces la historia durante los pocos años pasados. Lo hizo por primera vez cuando protestó contra la corrupción y el autoritarismo reivindicando su derecho a la libertad, la dignidad y la justicia social. Y lo volvió a hacer cuando se aferró a su identidad y se blindó con su patriotismo rebelándose contra la exclusión y rechazando la sumisión a la tiranía de una facción que adelantaba sus limitados intereses a los del pueblo egipcio con el pretexto de la religión. Esto es, en suma, los aspectos de los momentos cruciales que vivió Egipto durante el periodo pasado. Sin embargo, éste no es más que una etapa de una trayectoria tan larga y dilatada como los deseos y las aspiraciones de los egipcios en un presente mejor y una mañana más próspero.

El mundo ha empezado a percibir la verdad de lo que pasó en Egipto, y los impulsos que han llevado al pueblo egipcio, consciente y civilizado, a levantarse contra las potencias del extremismo y el oscurantismo, que justo después de llegar al poder, sacudieron los fundamentos del proceso democrático y del estado institucional. Asimismo, trataron de romper la unidad del pueblo.

La escalada de la violencia y del extremismo, que está sufriendo actualmente la región, representa una prueba tajante de los verdaderos objetivos de dichos grupos que se aprovechan de la religión, hecho de lo que hemos advertido en repetidas ocasiones.

Los  valores de la justicia, el amor y la piedad a los que ha llamado el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam se han convertido en manos de dichos grupos en odioso sectarismo y destructivas guerras civiles y regionales que dejan víctimas inocentes de las diferentes religiones.

Señor Presidente,

Señoras y Señores,

El pueblo egipcio y yo, a la luz de la responsabilidad que he asumido desde que he sido elegido presidente, entendemos que la realización de nuestros objetivos empezó con la construcción de un Estado civil y democrático en el marco de los principios a los que aspirábamos comprometiéndose con la hoja de ruta del futuro consensuada por las potencias nacionales egipcias que se consumará con las elecciones Legislativas. Todo ello, después de que el pueblo egipcio expresó libremente su voluntad en las elecciones presidenciales tal como lo hizo con la Constitución para construir un "Egipto Nuevo".

Un país que respete los derechos y las libertades de sus ciudadanos, cumpla con sus deberes y garantice la convivencia de sus ciudadanos sin exclusión ni discriminación. Un país que respete e imponga el estado de derecho, que realice la igualdad de todos ante la ley, que garantice la libertad de expresión así como la libertad de creencia y culto a todos sus ciudadanos. Un país que busque constantemente realizar el desarrollo, la prosperidad y el despegue hacia un futuro próspero que cumpla con las aspiraciones del pueblo.

Dentro del marco del trabajo para alcanzar estas aspiraciones, Egipto empezó a aplicar un programa integral y ambicioso para impulsar el proceso de desarrollo hasta 2030. Este programa tiene como objetivo llegar a un mercado libre capaz de atraer inversiones en un ambiente seguro y estable. Quizá el proyecto de Canal de Suez, el regalo de los egipcios a todos los países del mundo, asegura la seriedad de esta orientación y que “El Nuevo Egipto” está interesado por construir un futuro mejor para nuestros hijos y jóvenes. Por ello, les invito a participar en la conferencia económica que se celebrará en Egipto el próximo febrero con el fin de realizar un desarrollo y construir un futuro mejor no sólo para Egipto sino para toda la región.

Estos pasos expresan brevemente el contenido del contrato social que los egipcios consensuaron en su nueva constitución con el fin de construir un presente y un futuro próspero para nuestros jóvenes y asentar el estado institucional y la soberanía de la ley que respete al poder judicial, garantice su independencia y cumpla con la separación de poderes sin oscilar ante el terrorismo que cree que se puede secuestrar el país y someterlo a su voluntad.

Aquel terrorismo del que Egipto sufrió desde los años veinte del siglo pasado,  cuando los inicios de este pensamiento odioso empezaron a difundir sus venenos bajo la tapadera de la religión para llegar al poder y construir el califato valiéndose de la violencia armada y el terrorismo como método para lograr sus objetivos. Quiero asegurar que no debemos permitir que estos terroristas perjudicar a la religión islámica y a 1.500 millones de musulmanes que creen en  sus sublimes valores. La religión es tan sagrada y noble que no se puede poner a prueba en una experiencia humana para juzgar su éxito o fracaso.

El terrorismo es una epidemia que no diferencia entre una sociedad en vías de desarrollo y otra desarrollada. Los terroristas pertenecen a sociedades diferentes y no les vincula ninguna creencia religiosa verdadera. Esto nos obliga a cooperar y coordinar más entre nosotros para secar las fuentes del respaldo que permite a estas organizaciones seguir con sus crímenes en cumplimiento de  los principios de la Carta de las Naciones Unidas y sus objetivos.

Estimado presidente,

Señoras y señores,

Los problemas del que sufre nuestra región son el fruto de abrir el paso a las fuerzas de extremismo locales y regionales. La polarización que llega a la división y la lucha es un gran error que amenaza la existencia de los estados y borra su identidad. Esto proporcionó al terrorismo un ambiente propicio para extender su influencia.

Partiendo de esto, las crisis que enfrentan a países de la zona pueden ser solucionadas basando en dos ejes que apoyan la construcción de un país nacional. El primer eje abraca la aplicación del concepto de la ciudadanía y la soberanía de la ley basándose sobre un contrato social y un consenso nacional y  garantizando todos los derechos, especialmente el derecho al desarrollo  global. Esto es lo que blindará a las sociedades caerse en la explotación o dejarse llevar por el pensamiento extremista. El segundo eje es el enfrentamiento decisivo a las fuerzas del extremismo y el terrorismo y a los intentos de imponer su opinión valiéndose de la intimidización, la violencia, y la exclusión del otro y la consideración al prójimo infiel.

Egipto ha planteado efectivamente, en concordancia con los países vecinos de Libia, una iniciativa que traza pasos concretos y horizontes claro para poner fin al apuro de este país hermano.

Esta puede ser la base de una solución política que apoya las instituciones libias electas y permite llegar a una solución política global que ponga fin a la lucha y mantenga la integridad de los territoritos libios. Para ello, hay que frenar eficazmente el trapicheo de armas a Libia y ser inflexibles con las corrientes extremistas que alzan las armas y recurren a la violencia y no reconocen el proceso democrático. En Siria, a pesar de nuestro seguimiento de la lamentable situación humanitaria, la destrucción y las víctimas de la crisis de dicho país, confío en la posibilidad de poner un marco político que garantice las aspiraciones del pueblo sirio sin reconciliación con el terrorismo ni reproducción de la situación contra la cual se rebeló el pueblo sirio.  Quisiera asegurar el apoyo de Egipto a las aspiraciones del pueblo sirio en una vida segura que garantice la estabilidad de siria y conserve su integridad regional, la unidad de su pueblo y su territorio.  Asimismo, la formación de un nuevo gobierno en Irak que fue confirmado por el parlamento constituye un desarrollo importante que devuelve la esperanza a una potencial mejora de la situación en este país y el éxito de los intentos internos y externos tendientes a conseguir la estabilidad  y la recuperación de las zonas controladas por la organización terrorista EL con el fin de preservar la unidad de los territorios iraquíes y frenar la sangría de su pueblo.   A pesar del abanico de crisis que amenaza nuestra zona que he mencionada parte de ellas, la cuestión palestina seguirá a la cabeza de las prioridades del estado egipcio. Los palestinos siguen aspirando a establecer su estado independiente sobre los territorios ocupados en 1967 cuya capital sea Jerusalén oriental para encarnar los principios de la marcha de la paz iniciada por iniciativa egipcia desde los setenta del siglo pasado. Son principios irrenunciables, porque si no, se iría echando abajo los fundamentos de la paz en la zona y se perderían los valores de la justicia y la humanidad.

No cabe duda que la continua privación del pueblo palestino de sus derechos da pie al uso de su cuestión para avivar otras crisis, permitir a algunos conseguir sus fines camuflados y crear ejes que perjudican la textura árabe y hablar en nombre de los palestinos pretendiendo realizar sus aspiraciones. Es inevitable hacer una referencia a la atención que presta Egipto a las cuestiones del continente africano. La solidaridad y la hermandad que une a sus pueblos y los desafíos comunes que los afrontan nos obligan a trabajar con más seriedad y claridad para realizar las ambiciones de sus pueblos en la democracia, el desarrollo y la conservación de la dignidad del individuo y la prestación de la atención debida a nuestros jóvenes y a su aspiración a un futuro mejor. Nuestro éxito en ello es lo que garantizará un buen futuro para nuestros estados. Llamo desde esta plataforma a que la sociedad internacional colabore, partiendo de nuestra humanidad común para enfrentarse a la epidemia del ébola que sufre los países del oeste de África.  La lucha contra esta enfermedad es una responsabilidad colectiva para aliviar el sufrimiento de los necesitados y proteger a nuestro mundo donde se acortan las distancias gracias a la naturaleza de la época y la intensidad de la comunicación. 

Señor presidente,

Señoras y señores,

Todo esto echa una responsabilidad especial a Egipto y a su fuerte Estado que ha enfrentado anteriormente al terrorismo y al extremismo en los noventa del siglo pasado y que confío en su capacidad de erradicar dicho extremismo, gracias a su identidad nacional. Egipto es siempre capaz de ser un faro de civilización que apoya  la recuperación de la cohesión del sistema regional. Los egipcios nunca dudarían en desempeñar su papel hacia su zona, en particular, en lo relacionado a su seguridad nacional árabe que Egipto lo considera una parte inseparable de la suya en vistas de  la pertenencia y el destino comunes y de la preocupación por lograr la estabilidad en esta importante región del mundo.

La visión de Egipto de las relaciones internacionales depende del respeto de los principios de la ley y los tratados internacionales, basándose sobre  el respeto recíproco y teniendo en cuenta los intereses comunes y el beneficio mutuo. Egipto, como ustedes saben, es uno de los países fundadores de las Naciones Unidas, que ha contribuido, y sigue contribuyendo, en gran medida, en los esfuerzos para lograr sus objetivos, especialmente en lo que se atañe al mantenimiento y la consolidación de la paz y la consecución del desarrollo. Por ello, la aspiración de Egipto a ser un miembro no permanente del Consejo de Seguridad para los años 2016 y 2017 es consecuencia de su insistencia en aprovechar esta membrecía para alcanzar los objetivos de la organización y los intereses de los países en desarrollo, especialmente en África, e  impulsar el programa de reforma de las Naciones Unidas, en el marco de una visión basada sobre la paridad y la igualdad. Por lo tanto, llamo a los Estados miembros a apoyar la candidatura de Egipto para ser un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU.

Señor Presidente,

Señoras y señores,

He transmitido a ustedes- con toda humildad- el mensaje de los egipcios, sean mujeres, hombres, jóvenes o viejos. Es un mensaje que expresa la esperanza, la voluntad, la determinación para el trabajo y la apertura para cooperar con todo el mundo, con el fin de vencer todos los obstáculos y dificultades. El pueblo de Egipto, después sus dos revoluciones, se ha convertido en la única fuente de las políticas nacionales y extranjeras, en el marco de nuestra búsqueda de la estabilidad y el desarrollo. Este es Egipto que ha recuperado su confianza en sí mismo, que da un enaltece los principios de la ley y la libertad, que se considera, con su identidad árabe y sus raíces africanas, la cuna de la civilización del Mediterráneo y un modelo del Islam moderado….Egipto que aspira a la solución de los conflictos en la región y que busca realizar los valores de la justicia y de la humanidad en su mundo. Tengo plena fe en la capacidad de los egipcios a aportar, es la herencia de nuestros antepasados y nuestra fuente inagotable.

¡Que viva Egipto!

¡Que vivan los pueblos amantes de la paz!

¡Que vivan los principios de la humanidad y los valores de la tolerancia y la convivencia!

Que la paz y las bendiciones de Dios sean con todos ustedes.

 

 

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