17 June 2019 09:56 AM

Opinión

Tuesday، 26 May 2015 - 12:00 AM

Artículo de Moataz Abdelfatah, publicado en El-Watan, el miércoles, 20/5/2015

Buenos días excelentísimo embajador

Me he enterado de que el presidente del parlamento europeo, Norbert Lammer, miembro del partido socialdemócrata que preside la Canciller alemana Angela Merkel, rechazó recibir al presidente egipcio Abdelfatah Al-Sisi en señal de protesta por las violaciones de los derechos humanos en Egipto.

En este contexto, les envío, excelentísimo embajador, tres mensajes:  

Primero: los alemanes nos han enseñado y luego nos reprochan.  ¿Qué hubiera pasado si el pueblo alemán, tanto la élite como los aparatos de gobierno y la percepción popular de las masas, hubiera advertido los peligros del régimen nazí durante el primer año del gobierno de Hitler? ¿No habría desecho del mismo en vez de dejarle en el poder desde 1933 hasta 1945 llegando a destruir la mayor parte de Europa y causar la muerte de cientos de millones de seres humanos? Hemos aprendido de su experiencia que no debemos tener demasiada confianza en los eslóganes democráticos hasta el punto de poner en riesgo el futuro de nuestro país y nuestra zona incluso si la fuente del peligro sea el mismo presidente elegido democráticamente. Hablo de mí mismo. Estaba lo suficientemente cerca de los componentes de la escena política en Egipto en 2013 y vi los cuantiosos intentos llevado a cabo por los cuerdos y los patrióticos para convencer al Dr. Morsi y su organización de que los Hermanos Musulmanes deben formar parte de Egipto y no al revés. Morsi me prometió personalmente, igual que lo hizo públicamente a millones de egipcios, e incumplió su promesa de modo que me confirmó que está jugando con la voluntad de la nación o al menos no la respeta. Hemos aprendido la lección de sus errores señor mío, no nos reprochen. Si el tiempo volviera atrás y hubieran tenido la oportunidad de nuevo, no hubieran elegido a Hitler. Y si lo hubieran hecho, hubieran sublevado contra él en una semana. Lamentablemente, igual que hicieron una “denazificación”, es decir que tomaron diversas medidas para deshacerse del pensamiento y la organización nazí tras 12 años del gobierno de Hitler, pasamos por una etapa de “Deikhwanization”, es decir deshacernos del pensamiento y de la organización de los Hermanos Musulmanes tras 80 años de su existencia en la sociedad. Lamentablemente es un proceso, como lo saben por vuestra lectura de la historia de su país, cargado de posibles violaciones y previsibles injusticias.  

Segundo: las violaciones de derechos humanos en Egipto lamentablemente existen. Son violaciones no sólo de los individuos del aparato estatal contra los ciudadanos sino también de los ciudadanos contra sus propios compatriotas. Es un reflejo de algunas deformaciones de la personalidad egipcia que vienen desde lejos. Es una cuestión que necesita que lo tratemos en breve. He dirigido  claras críticas, en lo público y en lo privado, al actual régimen por varias razones entre ellas el descuido de la preparación del ciudadano egipcio. Pero no se me olvida que la violación más grave de derechos humanos es la situación denigrante de pobreza en la que viven millones de egipcios. Si de verdad están preocupados por los derechos humanos en Egipto ¿por qué no empiezan a luchar contra la pobreza en Egipto con grandes proyectos orientados a esta finalidad? El presidente egipcio me dijo en una reunión conmigo hace dos días que uno de los responsables extranjeros le preguntó ¿Por qué no permitís la libertad de manifestación? Su respuesta fue: “Estoy de acuerdo, resuélvame los problemas económicos de Egipto y seré el primer en salir a liderar las manifestaciones personalmente todos los días”. El presidente aclaró que no está en contra del derecho a la manifestación sino del reflejo negativo del mismo sobre  la vida de los egipcios.        

Tercero: los hermanos musulmanes no representan una oposición patriótica honesta. Los egipcios se están convenciendo cada vez más de que constituyen una grieta en la identidad nacional egipcia, y que se han convertido en una “casta” que se casa y se reproduce sobre valores que perjudican el concepto de ciudadanía y del estado nacional. Llegaron a adoptar una política compuesta de tres dimensiones: agotar a la sociedad (manifestaciones, explosiones, suspensión de actividades, destrucción de infraestructuras, intimidación de los inversores y de los turistas), arruinar al estado (a través de propaganda negativa tal como hablar del ejército del golpe, la judicatura del golpe, poner en duda el patriotismo de las instituciones del estado entre las diferentes generaciones), derrocar el régimen (atribuir todo descuido, desidia o desgracia a la persona del propio presidente y sacar provecho de cualquier error o negligencia para incitar masas críticas que sufren injusticias claras).

Los Hermanos Musulmanes triunfaron en el fracaso, hicieron que su batalla no sólo sea contra el estado “profundo” sino también contra la “sociedad profunda”, es decir contra las constantes nacionales sobre los que se crió la mayoría de los egipcios durante largos siglos.  

Como ciudadano egipcio, rechazo la exageración en las sentencias de la pena capital y por supuesto me opongo a cualquier violación de los derechos humanos, pero al mismo tiempo rechazo que cualquier responsable alemán o de otra nacionalidad piense que poner en evidencia al presidente de Egipto nos derrotará contra quien practica la trilogía: agotar a la sociedad, arruinar al estado, derrocar al régimen.

Si los hermanos musulmanes, quieren frenar el derrame de sangre, tienen la pelota en su tejado. Si los alemanes nos quieren ayudar, la pelota también está en su tejado.

Espero que pueda mandar este mensaje al profesor Norbert Lammer.

Saludos cordiales   

 

Noticias Relacionadas

Más visitado

From To