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En la era de Nasser

Tuesday، 03 December 2013 12:00 AM

 

La creación de los colegios profesionales en Egipto coincidió, a comienzos del siglo XX, con la lucha por la independencia y con el nacimiento de los primeros partidos políticos. El primer colegio profesional fue el de los abogados, que se fundó en 1912. Este colegio desempeñó, entre 1919 y 1921, un papel importante en el apoyo de las demandas nacionalistas, convocando huelgas y participando en las manifestaciones. Sin embargo, bajo el régimen de Gamal Abdel Nasser, los colegios profesionales y los sindicatos fueron prácticamente absorbidos por el cuerpo del Estado, que pretendía limitar la actividad  para contener las corrientes izquierdistas. En este sentido, el Gobierno promulgó en diciembre de 1952 nuevas leyes laborales, en un intento de seducir a los trabajadores para que apoyaran al régimen. Las nuevas leyes estipulaban que para la creación de un sindicato era necesario sólo el registro y no la aprobación del Ministerio de Asuntos Sociales y que la autoridad responsable de cerrar los sindicatos fuera la judicial. Como resultado, se duplicó el número de sindicatos llegando a 1.400 en 1958. Y en 1957 se creó la Federación General de Sindicatos Egipcios con el fin de controlar el crecimiento vertiginoso de sindicatos. 

Todo se desarrollaba en el marco del llamado “Pacto Social”, que se consideraba uno de los pilares principales del Naserismo y que pretendía llevar a cabo la estrategia económica naserista del desarrollo independiente, mediante la industrialización y la sustitución de las importaciones por productos nacionales. Uno de los instrumentos para lograr estos objetivos era la creación en 1962 del Ministerio de Mano de Obra y Emigración, cuyas funciones principales eran garantizar a los recién licenciados un puesto en la Administración Pública y reorganizar los sindicatos.

Durante la segunda mitad de los sesenta y después de la derrota en la guerra de 1967, este pacto social recibió un golpe muy duro. La humillación que causó dicha derrota, junto a la creciente crisis económica, produjo una desilusión ideológica por todo el país. En el ámbito de los trabajadores esta decepción se tradujo, en febrero de 1968, en numerosas manifestaciones en las que tomaron parte activistas universitarios.

En cuanto a los colegios profesionales, la actividad gremial no se limitaba al comienzo de la época de Nasser a su papel profesional, sino se extendía al ámbito político. Eso fue el caso del colegio de los abogados, cuyas actividades fueron suspendidas entre 1954 y 1958 debido al apoyo de su asamblea general al regreso del sistema parlamentario. Para limitar su repercusión política, se promulgó en 1958 un decreto presidencial que estipulaba que los miembros de los colegios profesionales que quisieran formar parte de su consejo ejecutivo debían haberse anteriormente afiliados a la organización del partido único, la Unión Socialista Árabe.

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