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La hoja de ruta de la transición a la democracia

Tuesday، 26 November 2013 12:00 AM

Transformaciones sin precedentes han tenido lugar en Egipto desde la Revolución de Enero de 2011 cuyas demandas eran "pan, libertad y  justicia social. La inmensa multitud de los detractores del régimen de Mubarak conglomerados en la plaza de Tahrir a lo largo de 18 días clamaban la salida del entonces presidente sin contemplar la posibilidad de un plan de transición a la democracia. Una vez cumplida la renuncia al poder por parte de Hosni Mubarak en febrero de 2011, grandes esperanzas se despertaron entre los egipcios de que mejores tiempos se aproximaban, pero los acontecimientos no fueron según lo esperado.   

Tras un proceso de transición liderado por la Junta Militar, el líder del partido Libertad y Justicia –el brazo político de la Organización de los Hermanos Musulmanes-, Mohamed Morsi, fue elegido presidente en las primeras elecciones presidenciales en las que el pueblo confiaba verdaderamente. Sin embargo, Egipto vivió a lo largo de su mandato uno de sus dificiles y duros momentos como resultado de la polarización ideológica entre liberales y islamistas alentada en parte por el propio régimen de Morsi. Su gobierno, que muchos intelectuales egipcios y la mayoría de las fuerzas de la oposición no lo veían desde el primer momento a la altura técnica ni política de las circunstancias, no pudo convencer al pueblo egipcio que estaba haciendo lo suficiente para luchar contra las heredadas prácticas de corrupción, represión e ineficiencia. Al contrario, sus intentos de colocar a los afines a la ideología de los Hermanos Musulmanes en todas las instituciones del país en detrimento del buen funcionamiento de las mismas desataba día tras día la ira de cada vez más sectores de la sociedad egipcia. Además de historias de enfrentamientos, entre los cuerpos de seguridad y manifestantes y entre los partidarios y los detractores del régimen, marchas multitudinarias y señales de desgobierno eran las noticias que Egipto mandaba diariamente al mundo.

En plena insatisfacción popular e incapacidad de las fuerzas políticas de presionar sobre el régimen para cumplir con sus promesas de liderar un proceso de transición consensuado surgió el Movimiento Tamarod o rebelión. Es un movimiento de protesta política que empezó a recoger firmas sobre un comunicado donde se declara que los ciudadanos egipcios que habían dado su apoyo a Morsi en las elecciones se lo retiran.Tamarod decidió recurrir a esta fórmula en ausencia de un parlamento electo y de medios legales para forzar al presidente para cambiar sus posiciones intransigentes. Desde principios de abril de 2013 y a lo largo de los tres meses siguientes la bola de nieve que lanzó dicho movimiento fue aumentando reflejando el creciente rechazo popular de la actuación tanto del presidente Morsi como del gobierno de su primer ministro Hisham Qandil.  

El 30 de junio de 2013 era la fecha señalada para mostrar el disgusto popular saliendo a las calles a manifestarse contra el régimen. Millones de egipcios salieron a las calles pidiendo la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas considerando que Morsi ya no goza de ningún apoyo ni legitimidad alguna para que siga en el poder. Haciendo caso omiso al clamor ciudadano, los partidarios del presidente Morsi, con el beneplácito del mismo y convocados por su partido, organizaron manifestaciones contrarias en defensa de la “legitimidad” de las urnas y del derecho de su líder a gobernar cuatro años.   

A lo largo de varios días, se veían los nubarrones a unos choques violentos e incluso a una guerra civil dado a lo tensa e incontrolable que era la situación en las calles de la mayoría de las grandes ciudades egipcias. Ante las amenazas de un colapso del Estado o una lucha civil, las Fuerzas Armadas Egipcias no quisieron permanecerse con los brazos cruzados. El ministro de Defensa, Abdel Fatah al-Sisi, empezó a mover fichas instando al presidente Morsi a tomar las medidas oportunas para desbloquear la situación que aboca el país al caos total o sería él quien tomara la iniciativa. Morsi eligió ignorar la realidad obvia de que su continuidad en el poder era imposible tras el brote de una imparable tercera ola de la revolución egipcia que había comenzado dos años y medio antes contra el autoritarismo.

Tras consultar a las diferentes fuerzas políticas incluyendo los jóvenes del Movimiento Tamarod que encendieron la mecha de esta nueva ola de protestas, el ministro de Defensa, Abdelfatah Alsisi anunció, rodeado por varias personalidades políticas, sociales y religiosas, como el ex premio Nobel de Paz Mohamed El Baradei, el jeque de la institución religiosa del Al Azhar (la más importante del islam suní), Ahmed Al Tayeb, y el Papa copto Teodoro II, una hoja de ruta  que puso fin al mandato de Morsi e inició un nuevo período de transición a la democracia. Este incluía los siguientes puntos:

  1. Suspender temporalmente la Constitución.
  2. El presidente del Tribunal Constitucional Egipcio jurará el cargo de presidente interino del país ante la Asamblea General del Tribunal hasta la celebración de elecciones presidenciales anticipadas.
  3. El presidente de la Tribunal Constitucional tendrá el poder para emitir declaraciones constitucionales durante la etapa interina.
  4. Formar un gobierno tecnócrata de unidad nacional con plenos poderes para dirigir el periodo de transición.
  5. formar un comité de expertos para enmendar la Constitución.
  6. Instar al Tribunal Constitucional para aprobar lo antes posible el proyecto de ley de elecciones legislativas a fin de proceder a celebrar dichos comicios.
  7. Elaborar un código de ética para los medios de comunicación que garantice la libertad de información, el respeto de las normas profesionales, el compromiso con la credibilidad y la imparcialidad y el adelantamiento de los intereses de la patria.
  8. Tomar las medidas necesarias para integrar a los jóvenes en las instituciones del Estado para que sean parte del proceso de la toma de decisión.
  9. Formar un comité de reconciliación nacional de las figuras que gozan de credibilidad y aceptación por las elites nacionales y que representan todas las tendencias políticas.

El 26 julio de 2013, en respuesta al llamamiento del ministro de Defensa, el pueblo egipcio salió de nuevo masivamente a las calles para declarar su pleno  apoyo a la hoja de ruta y a los esfuerzos de las Fuerzas Armadas.

 

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